No hay peor escenario para un
abogado, que el de quedarse en Buenos Aires durante la feria judicial de enero.
Siempre, y no falla nunca, se los aseguro, alguno se aparece y terminamos
trabajando y en el peor de los casos, habilitando feria.
Y así pasó aquel enero, de los
más calurosos de la
historia. En todos los sentidos.
La historia de la familia M arranca como casi todas las historias de familia. En la pelea por la herencia.
Estos tres hermanos, M, H y A
coincidieron en Buenos Aires, después de varios años, para escriturar dos
departamentos heredados de su madre.
Para la primera escritura,
empezaron a pelearse quince días antes. No podíamos hacer que se pusieran de acuerdo ni
en los gastos. Empezaron a sacarse las pulgas de los años de la infancia. Se debían
plata, se debían cosas, hasta se debían el regalo de casamiento de la prima que
se había casado en Arrecifes.
H y A parecían más prolijitas,
pero M…qué les puedo decir. Se negaba a pagar el regalo de casamiento de la
prima, porque la tilinga ya estaba divorciada.
El día de la primera escritura se
acercaba y no podíamos terminar con la planilla de gastos. Y ya empezaban a
discutir los de la segunda escritura.
Finalmente, pusimos un manto de
piedad y nos encaminamos hacia un Banco en Barrio Norte. Hora: 12:30. Un calor
que transpiro de recordarlo. El sol te desnucaba.
Y llegó M. Vestido de fajina.
Pantalón camuflado, campera, borceguíes, anteojos, boina con prendedores…. se bajó de la
motoneta.
H, A, y yo, claro, no sabíamos si
reirnos o llorar. La escritura se hizo, M no discutió tanto y pagaron, casi,
casi, por partes iguales. Había resultado fácil.
Para la segunda, ni preocuparnos.
Ibamos arriba del caballo del comisario. M estaba tranquilo porque ya tenía
unos dólares, de modo que se dulcificó sin resistirse. A todo decía que sí. Le
mandábamos una planilla, decía Ok. Le mandábamos otra, también ok.
Como el calor seguía, y la
segunda escritura se hacía en una escribanía de zona sur y además, venía fácil,
no tuve mejor idea que pedirle a mi amiga S que me reemplazara. Hora: 3 de la tarde. Calooooorrrrr.
–“Pero viene fácil, fácil nena. Quedate tranquila que es un trámite. Vos sólo tenés que agarrar mis honorarios”.- dije.
El día indicado, como a media tarde, S no me había
llamado para decirme cómo había ido todo.
A las 6, ya estábamos algo
inquietos. A las 6:15 aparece S.
-“Fácil, no??????? La p…que te p….!!!!
tus clientes están todos locos!!! Gente normal no tenés?????- No paraba de
gritarme.
-“Eh, che, no es para tanto. Está bien que M va a todos
lados vestido de combate, pero eso es un detalle. Es como una postal, viste? La
escritura era fácil. No discutió ni un gasto”- le dije para aflojar.
-“Postal????? Fácil????
Gastos????? Vos sos una demente!!! Ese loco de m….. terminó de firmar, todos
contaron su guita y cuando estaba todo ordenadito, sacó DOS revólveres y se
cargó su guita, la guita de las hermanas, la guita de los impuestos, la guita
de los gastos, los honorarios de la escribana, tus honorarios, mi cartera, mi reloj!!!!. Se
cargó todo!!!!!!!!!” Se puso el casco y se subió a una motoneta!!!!-
Finalmente, M había hecho el
mejor negocio de su vida un mes de enero en la calurosa Buenos
Aires.
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